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Balance 2025: un año marcado por la guerra arancelaria y el resurgimiento del proteccionismo global

A medida que 2025 llega a su fin, el comercio internacional cierra uno de los años más turbulentos de la última década. La combinación de políticas arancelarias impredecibles por parte de Estados Unidos, sumadas a la expansión global de barreras al comercio, dejó una huella profunda en los flujos comerciales, en los precios y en la estabilidad de las cadenas de suministro.

Estados Unidos desató un remezón en el sistema comercial global

La política arancelaria implementada por la administración de Donald J. Trump marcó el pulso del comercio mundial durante todo el año. Su decisión de imponer un arancel general del 10% a todas las importaciones —una medida sin precedentes en tiempos de paz— alteró los costos, las negociaciones y la competitividad de buena parte de los socios comerciales de EE. UU.

En el caso de la Unión Europea, la entrada en vigor de nuevos aranceles llegó a elevar la tasa efectiva a cerca del 28% en ciertos momentos, antes de consolidarse en un promedio del 14.4% tras varias rondas de negociación. Esto representó el nivel arancelario más alto entre ambas economías desde la Segunda Guerra Mundial, y obligó a empresas europeas a replantear precios, rutas y estrategias de exportación.

El año cerró con un sistema global más fragmentado: países con acuerdos bilaterales favorables ganaron presencia en EE. UU., mientras otros quedaron rezagados por aranceles más altos y pérdida de competitividad.


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El mundo se volvió más restrictivo: US$ 2.7 billones en bienes afectados

Pero el impacto no provino solo de Washington. De acuerdo con el informe anual de Allianz Trade, las restricciones comerciales implementadas a nivel global en 2025 afectaron bienes por un valor estimado de US$ 2.7 billones. Esta cifra —la más alta registrada hasta ahora— refleja no solo aranceles, sino también barreras técnicas, sanciones, exigencias regulatorias y cuotas que se multiplicaron durante el año.

Esto significa que casi una quinta parte de las importaciones mundiales estuvo sujeta a algún tipo de barrera, una proporción muy superior a la registrada en 2024. Para muchas empresas, especialmente en sectores dependientes de insumos importados, este ambiente ha generado sobrecostos, tensiones logísticas y la necesidad de cambiar proveedores con mayor frecuencia.

El aumento del proteccionismo también aceleró tendencias como la diversificación de cadenas de suministro, el “nearshoring” y la regionalización de la producción. En muchos casos, estas decisiones respondieron más a la incertidumbre que a oportunidades reales de eficiencia.


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Un fin de año con precios más altos y consumidores bajo presión

Uno de los efectos más visibles del año ha sido la presión inflacionaria derivada de los nuevos aranceles. En Estados Unidos, productos de uso cotidiano —ropa, electrodomésticos, artículos del hogar— se encarecieron tras absorber los costos adicionales de importación.

Los mayoristas, minoristas y comerciantes de liquidación también sintieron el impacto: el costo de adquirir mercancía importada subió, reduciendo márgenes y complicando la rotación de inventarios. En varios mercados, esto dio lugar a ajustes en precios, menor oferta de ciertos productos y una recuperación económica más lenta.

Las restricciones comerciales implementadas a nivel global en 2025 afectaron bienes por un valor estimado de US$ 2.7 billones.


¿Qué ha dejado 2025 para el comercio global?

El año está cerrando con tres conclusiones claras:

  1. El sistema de comercio internacional se volvió más volátil y menos predecible.
  2. Las barreras comerciales crecieron más rápido que la capacidad de los países para adaptarse.
  3. Las empresas que diversificaron proveedores, ajustaron inventarios y reforzaron análisis de riesgo fueron las que mejor soportaron el remezón.

2025 será recordado como un año de “recalibración forzada” del comercio internacional. Para 2026, el mayor desafío será recuperar estabilidad en un entorno donde las reglas cambiaron de manera acelerada —y donde la guerra arancelaria dejó cicatrices que seguirán influyendo en decisiones logísticas, de compra y de inversión.

Fuentes: El País | Allianz Trade | Global Trade Review

Fotos: Kelly Sikkema en Unsplash | Anne Nygård en Unsplash